El matrimonio gay en Argentina: la batalla continúa

Por Michael P Garrett

Cientos de hombres y mujeres se encontraban afuera del Congreso Nacional, esperaban el anuncio del Senado. El 15 de julio de 2010, Argentina llegó a ser el primer país de Latinoamérica en aprobar el matrimonio igualitario. Según un articulo del Tribunal, “la ley se aprobó por 33 votos a favor y 27 en contra y 3 abstenciones”.

Durante el período de votación en el senado, había mucha presión de ambos lados. En un país que es muy conocido por violaciones de derechos humanos, grupos progresistas apostaron el gobierno por una ley de matrimonio igualitario. También, había mucha presión de la iglesia católica que estaba en contra de la ley. Según una encuesta de Gallup Argentina, “el 80 por ciento de los habitantes manifestaron pertenencia o adhesión a la religión Católica”. A pesar de que muchos del 80 por ciento no practican el catolicismo de forma regular, la influencia es muy prevalente.

Casi tres años después del anuncio de la ley, el debate continúa. En este momento, si está a favor o en contra de la ley, matrimonio igualitario es legal. Con la legalización, resultados definitivos se pueden ver en los últimos tres años. Según un artículo en 26noticias.com.ar, “en los dos primeros años de la nueva ley, más de 6 mil casamientos entre personas del mismo sexo fueron celebrados en el país”.

La Comunidad Homosexual Argentina (CHA) informó que la mayoría de estos matrimonios se celebraron en la provincia de Buenos Aires y Capital Federal. De hecho, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires celebró 1.405 casamientos hasta el 6 de julio de 2012, según cifras oficiales del Registro Civil porteño. Este es el segundo distrito del país con mayor número de matrimonios entre personas del mismo sexo.  En el mismo artículo, la CHA dijo que hay una correlación entre las poblaciones de una ciudad y el número de los matrimonios gay. En Mendoza, por ejemplo, había 77 matrimonios gay hasta julio de 2012.

Más tarde en el artículo, el presidente de la CHA, César Cigliutti, dijo que las estadísticas muestran que la ley fue una gran necesidad.

“Estadísticas son sólo una referencia para saber que la Ley de Matrimonio Igualitario es una necesidad para toda nuestra comunidad GLTTBI en todo el país”, Cigliutti dijo. “Lo fundamental es que desde hace dos años tenemos este derecho, que el Estado reconoce a nuestras familias y que la democracia de nuestro país respeta la diversidad, como debería ser en todas partes del mundo”.

Cigliutti nos lleva a un punto interesante sobre la legalización en otras partes del mundo. Argentina, Brasil y Uruguay son los únicos países que tenían leyes de matrimonio igualitario.

Belén Apruzzese, una estudiante de negocios de 21 años de edad de la Universidad de San Andrés en la provincia de Buenos Aires, piensa que la diferencia entre otros países es una cuestión de circunstancias y tiempos diferentes.

“Creo que tiene que ver con el momento en el que se encuentran los países tanto política como socialmente”, Apruzzese dijo. “En nuestro caso se impulsó la legalización por parte de los políticos de turno pero también hubo una gran movilización social para la toma de conciencia sobre la situación”.

Apruzzese está de acuerdo con la legalización de matrimonio y ella puede recordar cuando se hizo el anuncio.

“Cuando me enteré de la noticia me pareció que finalmente se había logrado algo que tendría que haberse dado hace ya mucho tiempo, me puse contenta pero no me sorprendió porque sentí que fue un reconocimiento legal a algo completamente natural”, Apruzzese dijo. “Sin embargo, también entendí que implicaba un cambio importante para algunos sectores de nuestra sociedad a los que la legalización del matrimonio igualitario le resulta una idea nueva o extraña”.

Los sentimientos de matrimonio gay es antinatural son una refutación común para la oposición de los derechos gay, especialmente en la iglesia católica. Muchos miembros de la iglesia católica se han pronunciado en contra de las leyes del matrimonio gay. En su artículo en noticiacristiana.com, Jefte Zavaleta Franco informa que la iglesia católica considera el matrimonio gay “una movida del Diablo”.  Antes de la legalización de matrimonio gay, Papa Francis, pero en el momento conocido como el cardenal Jorge Bergoglio, trató de persuadir al gobierno a reconsiderar la aprobación de la ley, diciendo que la santidad de la familia estaba en juego.

“No se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva al plan de Dios”. Bergoglio dijo en una carta al gobierno. “No se trata de un mero proyecto legislativo sino de una movida del Padre de la Mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios”.

Alicia Alvelo, una devota católica de Recoleta en la ciudad autónoma de Buenos Aires, está de acuerdo con la iglesia católica.

“Una pareja es hombre y mujer,” Alvelo dijo. “Entonces esos otros, anormal”.

Alvelo está preocupada que los matrimonios gay tengan un efecto negativo en las estructuras familiares tradicionales.

“A mi que lo preocupa es la familia”, Alvelo dijo. “La familia es la célula de la sociedad”.

Tres años después de la legalización, la iglesia sigue firmemente en contra del matrimonio gay.  Recientemente, la iglesia expulsó a una cura por apoyar matrimonio gay. Según un artículo por Vértigo Político, Nicolás Alessio, un sacerdote de la ciudad de Córdoba, apoyó abiertamente el matrimonio gay. Alessio tenía esto que decir sobre la expulsión de la iglesia.

“Ha perdido automáticamente los derechos propios del estado clerical y ya no está vinculado en adelante a las restantes obligaciones conexas”, Alessio dijo.

La batalla entre activistas por los derechos iguales y la iglesia es una lucha constante. Aunque algunas de las acciones por la iglesia parecen un poco extremas, la iglesia tiene el derecho de elegir qué tipos de leyes matrimoniales va a seguir. El estado y la iglesia son entidades separadas en Argentina, por eso la iglesia tiene la libertad religiosa para elegir qué matrimonios reconocen.

Si no te gusta la opinión de la iglesia católica sobre el matrimonio gay, no seas católica. Si no te gustan las decisiones del gobierno de cambiar las leyes sobre el matrimonio, no las reconozcas en tu iglesia. Alicia Alvelo está de acuerdo con esta idea.

“Cada uno es cada uno”. Alvelo dijo.

A pesar de que Alvelo tiene fuertes creencias religiosas, ella dijo que no tiene el derecho de juzgar a los demás por sus opiniones.

Después de tres años de la legalización, ha sido interesante ver dónde ha llegado a Argentina. El futuro será interesante también.

Belén Apruzzese piensa que la legalización va a creer un futuro más tolerante en Argentina.

“Creo que este tipo de leyes además de reconocerles derechos naturales a las personas generan que cada vez más la gente hable y discuta sobre cosas que antes se consideraban controversiales y hasta tabú”, Apruzzese dijo. “Al lograr esto se genera concientización y conocimiento sobre este tipo de temas revelando la verdad y generando así un entendimiento que causa tolerancia”.

Para un país que tenía una dictadura militar solamente hace 30 años, la legalización del matrimonio gay parece un gran paso hacia la mejora de los derechos humanos.

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